La historia de los que finalmente escucharon
María llevaba años sintiéndose perdida. Cada vez que intentaba avanzar, algo la detenía. Cambió de trabajo tres veces. Terminó dos relaciones. Se mudó de ciudad buscando un nuevo comienzo. Y el vacío seguía ahí.
Un domingo, casi sin querer, entró a una iglesia que nunca había visitado. El pastor predicó sobre el propósito divino. Cada palabra parecía dirigida a ella. Cuando llegó a casa, abrió su Biblia — y el versículo que encontró era el mismo que su madre le había escrito en una carta hacía veinte años.
"Ese día entendí que Dios no me había abandonado en ninguno de esos momentos difíciles. Estaba redirigiendo mis pasos — hacia algo mucho mayor de lo que yo podía imaginar."
La historia de María no es única. Es la historia de miles de personas que, en el momento en que decidieron prestar atención, descubrieron que Dios había estado hablando todo el tiempo.
La pregunta que te hago hoy es simple y poderosa: ¿cuánto tiempo más vas a llamar coincidencia a lo que en realidad es dirección divina?